miércoles, 23 de diciembre de 2020


 

Por la pandemia la mujer perdió su empleo, mientras su hermano ya no puede vender algodones dulces en las escuelas

Santo Domingo. La Nochebuena es en un tiempo de regocijo, alegría y de mucho derroche para algunos hogares, sin embargo, Adolfina Vizcaíno, de 51 años y su hermano  Juan Ortiz, de 60, aún no han pensado qué tipo de alimentos pondrán en la mesa en la Nochebuena.

Ambos residen en la calle Respaldo la Marina del sector La Ciénaga, en el Distrito Nacional, en una vieja casucha de tablas, dividida con cartones que heredó su madre, quien falleció hace 20 años. Indican que pasarán la Navidad acompañados de Dios.

“Ojalá que el Gobierno me ayude con un empleíto y espero que para nosotros esto mejore y más ahora que el Gobierno nos va a desalojar (en referencia a los movimientos de personas por el proyecto Domingo Savio)”, es lo único que pide Adolfina.

 

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