viernes, 4 de diciembre de 2020


 

Para Keyla Zabala, residente de los Frailes II, en Santo Domingo Este, era habitual que su hermano Frank Zabala tomara mucho alcohol, por lo cual el hecho de que se fuese a acostar temprano el sábado pasado llamó su atención y la de sus vecinos.

Nunca pensó que su hermano, así como otras cinco personas, estuviera a punto de morir por ingerir alcohol adulterado.

“El sábado él (su hermano) estaba tomando y se acostó temprano, cosa que no suele hacer, pero al parecer ya estaba mal y al otro día, el vecino como vio que eran las 10:00 de la mañana y no lo había visto se preocupó, porque ya sabíamos de un caso de fallecimiento por alcohol adulterado”, explicó a Diario Libre Zabala.