miércoles, 30 de diciembre de 2020


 

Es una golosina líquida. Para degustar de ella, hay que dirigir el cañón a la boca y disparar. Cuando Mayra vio a los niños de su vecindario usarla, se acercó al grupo intentando disimular el espanto que le causó el juguete. Al preguntar a los niños que de dónde lo sacaron, la respuesta fue simple: “Lo venden en el colmado”, le dijeron.

“Desde que lo veo, me llega a la mente el suicidio. Es un condicionamiento a la violencia y al suicido”, comenta la psicóloga infantil, Dalkis Pimentel, quien entiende que ese tipo de artículos debería estar prohibido.

Los sobrinos de la doctora también han visto el dulce. Lo venden en algunos colmados del sector donde viven en El Almirante, Santo Domingo Este, colindante con Hainamosa, donde reside Mayra.

Al cuestionar a moradores de esos sectores sobre el dulce, niños y adultos dicen que lo conocen y sugieren nombres de lugares donde se pueden conseguir. “Yo lo vendía, pero hace unos meses que no lo veo”, comenta una señora en un pequeño colmado en El Almirante.