viernes, 20 de noviembre de 2020


 

Cercado por sanciones de Washington, el presidente socialista Nicolás Maduro abre de par en par las puertas del golpeado sector petrolero de Venezuela a aliados como China con una controversial legislación que da carta blanca a inversiones bajo anonimato.

Especialistas consideran que la llamada Ley Antibloqueo, presentada por el propio mandatario y aprobada el 8 de octubre pasado por la chavista Asamblea Constituyente que rige en el país, es el preámbulo de procesos de privatización sin contraloría y, por ello, terreno fértil para la corrupción.

“La Ley Antibloqueo lo permite todo, ¡hagámoslo!”, expresó hace días Maduro, aupando inversiones privadas en el campo energético para “contrarrestar” la batería de sanciones de Estados Unidos, que incluye un embargo petrolero vigente desde abril de 2019.