sábado, 10 de octubre de 2020


 

El PLD responderá mañana las imputaciones que le hizo el mandatario en su discurso del pasado jueves

El presidente Luis Abinader, luego de afrontar la semana más difícil desde que asumió las riendas del Estado el pasado 16 de agosto, por el rechazo generalizado de la población a nuevos gravámenes, dio un golpe político y mostró una vez más a sus adversarios que no es buena idea subestimarlo. El discurso fue como un frenazo o como se dice popularmente “paró en seco” la agenda que venía desarrollando el Partido de la Liberación Dominicana.

Echó para atrás el plan de nuevos impuestos y presentó una solución inteligente a la falta de liquidez que enfrenta el Estado, ambas medidas le permiten ganar confianza ante la población; se presentó humilde ante la gente al reconocer que se puede equivocar pero que siempre estará dispuesto a escuchar y rectificar; y coronó su golpe de efecto con fuertes acusaciones al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) sobre la corrupción, impunidad y despilfarro del dinero público, un tema que es música para los oídos de la gente que tiene vigilado y bajo presión permanente al gobierno para que lleve a la justicia a quienes acusa de enriquecerse con el dinero del erario.

La puesta en escena del gobernante, que incluyó un estilo más formal, saco y corbata, contario al estilo ligero que había preferido desde que asumió el poder, una forma de decir la contundencia de su mensaje, debe poner a pensar a sus adversarios políticos que, en cierto modo, han subestimado la autoridad y capacidad del gobernante.

Los funcionarios salientes del pasado gobierno y los dirigentes del PLD tienen una campaña permanente por todos los medios posibles que cuestiona la capacidad de Abinader para dirigir el país. El PLD desde que dejó el poder ha desafiado al gobernante en temas neurálgicos como las exigencias que mantiene sobre la composición de la Junta Central Electoral (JCE) y críticas como al endeudamiento o cancelación de personas.

 

CREDITOS AL CARIBE