martes, 15 de septiembre de 2020

 


La caravana de Kamala Harris pasó por barrios colombianos e hizo una breve parada en Doral --también llamada “Doral-zuela”, por la cantidad de venezolanos que viven allí-- antes de cruzar el bastión cubano de Hialeah, sin detenerse.

En su primer viaje a la Florida, sin embargo, la compañera de fórmula de Joe Biden no hizo mucho por cortejar el voto de la creciente población hispana, cuyo peso político va en aumento. Más bien se enfocó en los líderes afroamericanos que la esperaban en una universidad históricamente negra de Miami Gardens.

“Ustedes son el futuro de nuestro país”, dijo a través de un megáfono en la Florida Memorial University, donde fue recibida por una banda y mantuvo una charla de una hora con dirigentes afroamericanos locales. “Ustedes son los que nos van a inspirar y los que lucharán por los ideales de nuestro país”.

En uno de los estados más cruciales para las elecciones de noviembre, muchos demócratas temen que Biden esté perdiendo terreno entre los hispanos y dándole a Donald Trump la posibilidad de alzarse con la victoria. Esto dio lugar a renovados esfuerzos de Biden, Harris y sus aliados por atraer el voto de las personas de la tercera edad, de los suburbios y de los afroamericanos para compensar las pérdidas que puedan sufrir en otros sectores.