martes, 22 de septiembre de 2020

 


La jueza Amy Coney Barrett, principal candidata para ocupar el puesto de Ruth Bader Ginsburg en la Corte Suprema de Estados Unidos, entusiasma a los conservadores por su religiosidad y causa temor entre sus detractores que advierten que su nominación desplazaría hacia la derecha al máximo tribunal.

En 2018, era parte de la lista de finalistas presentada por el presidente Donald Trump para un puesto liberado tras el retiro del juez Anthony Kennedy, sin embargo el lugar fue ocupado por Brett Kavanaugh después de una feroz batalla por la confirmación.

Con apenas 48 años, su nombramiento de por vida a la banca garantizaría una fuerte presencia conservadora durante décadas en la corte, pero sus antecedentes serían un nuevo foco de tensión en un país ya polarizado, por ser la antítesis de "RBG", la defensora de los derechos de las mujeres que falleció la semana pasada.

 

 

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE