sábado, 12 de septiembre de 2020

 

Juan Trinidad, actualmente el más viajero de nuestros artistas, por la frecuencia de sus exposiciones en el exterior, nunca ha olvidado cuando expuso en la Alianza Francesa de París, en una gran colectiva dominicana de pintura y escultura.

Fue su primera muestra internacional, y, con un sentido del humor a la par con el sentido de la familia, expresó, orgulloso de su hija mayor: “Imagínese, ella dio sus primeros pasos en el Museo del Louvre”… Y no dudamos de que haya sentido un mensaje del destino, al ver así la infanta en aquel sitial del arte.

El escultor recordaba esa visita iniciática como si fuera ayer: nuestra entrevista estuvo precedida por la emoción que embarga a Juan Trinidad, agradecido por un éxito que él mismo se ha forjado por su entrega sin descanso a un oficio duro, exigente, solitario…

Dominan, cada vez más, en su escultura las tallas totémicas en madera de roble y de caoba centenaria, con una verticalidad ascendente, dinámica y simple.

Pensador para su arte, Juan reflexiona acerca de la naturaleza y la condición humana, de un necesario diálogo entre ambas. Entonces, él concibe y perfila rostros, alargados e introspectivos, misteriosos , puros y esenciales.

Es su parte figurativa que alterna con la abstracción. Esta plantea formas y volúmenes de una geometría sensible, superficies lisas o estriadas, madera pulida al natural o con un toque sustancioso de laca.

Ahora bien, el entusiasmo por el color puede llevar a que Juan Trinidad pinte totalmente la obra, con tonalidades vivas del arcoíris. Una opción reciente.

Hicimos una breve síntesis de la creación escultórica de Juan Trinidad. Cedemos el turno a sus palabras, que revisten particular importancia, cuando a su dedicación como escultor, él agrega, desde su especialidad, una colaboración orientadora en el Ministerio de Cultura.

Juan Trinidad se expresa. ¿Cuál es, en su opinión, la situación actual de la escultura dominicana? ¿cuáles son sus problemas y sus esperanzas?

La situación actual de la escultura dominicana es mala. No ha tenido apoyo oficial. En cinco años, no ha habido Bienal. No hay arte público. Ha habido muy pocas compras en las colecciones privadas. ¡Hay que darle valor a la escultura!

¿Qué piensa de la enseñanza de la escultura en las escuelas de bellas artes?
Debería ser más importante. Enseñarla también como arte manual, trabajar más con los materiales. La escultura es arte y artesanía.

¿No considera usted que hace falta una gran exposición colectiva de escultura dominicana, para llamar la atención del público en general?

Si, hace mucha falta. Una gran exposición al aire libre. Debemos compartir, hay mucha alegría con la convivencia. Además, esta exposición debería ser itinerante, en todo el país.

Ahora hablemos de su obra. La escultura, que lo identifica, es la talla directa en madera. Sin embargo, usted ha trabajado con otros materiales. ¿Piensa diversificarse de nuevo o definitivamente dedicarse solo a la talla en madera?

Sí, he trabajado con varios materiales, metal, piedra, mármol. Puede ser que yo lo haga otra vez, pero siento una afinidad con la madera. Se cae el árbol, no tiene vida, se reproduce en la escultura. Es para mí una manera de construir la naturaleza.

Cuando usted hace una obra, ¿cómo la va procesando? ¿directamente en la madera o dibuja un boceto previo?
Yo mismo me cuestiono. Sigo los criterios de Miguel Angel. Hay que sacar directamente la obra de la materia, una empatía. Si yo dibujo, es en la mente por introspección. Yo pienso: es un diálogo profundo con la madera.

¿Hay formatos que usted prefiere, o se siente tan a gusto con piezas de cualquier tamaño?
No tengo preferencias, ni limitaciones de tamaño. Depende de la materia prima y de mi estado de ánimo…

Hace falta una obra monumental suya. ¿Tiene alguna en proyecto?
Yo tengo un proyecto de obra monumental de bronce y piedra. De diez a doce metros de alto. Es una idea para Santo Domingo, tal vez el próximo año… Sería abstracta y figurativa.

¿Trabaja usted siempre con un solo bloque, a partir de un tronco?
Yo trabajo con un solo trozo de madera, un tronco, una madera centenaria. Al árbol yo le doy vida.

¿Tiene dificultad en encontrar siempre la madera necesaria?
No siempre… Pero yo he tenido un privilegio, la fe en Dios. Pone ángeles en mi camino. Gracias a la esperanza, puedo trabajar.

Generalmente, un escultor conserva más que un pintor su estilo, su expresión propia. ¿Cuál ha sido la evolución suya?
Mi evolución ha sido de una forma grotesca a una “minimalizada”, más sencilla. Contemporánea, estilizada, vertical. Diría que es una metamorfosis de la dominicanidad. Cuando pongo colores, son el colorido de la naturaleza.

Así, la esencia dominicana se encuentra en su obra. ¿Parte de su identidad en la escultura?
Para mí, es parte de la identidad dominicana, del concepto esperanzador de libertad, de simbiosis: Taínos, Africa, España, República Dominicana…. De la tierra dominicana. Trabajo en la madera nuestra: roble –madera tierna, humilde-, caoba, guayacán. Y nunca he destruido una obra.

¿Es inconfundible una obra de Juan Trinidad? ¿tiene un sello personal en forma, volumen, elementos figurativos y abstractos?

Una mezcla de la abstracción y de la figuración. Rostros de perfil que expresan nobleza, hipersensiblidad, generosidad, una manifestación interior y exterior del dominicano…

Usted es actualmente el único escultor dominicano que se proyecta internacionalmente, hasta con varias exposiciones al año y en distintos países. ¿Tiene exposiciones en proyecto?

Sí, tengo proyectos personales, pero sobre todo un Simposio de Escultura, reciprocidad dominicana al encuentro de artistas de 195 países, al cual asistí en Egipto. Ahora vendrían 50, dejándonos aquí una obra, de dos metros…

¿Cual es, internacionalmente, el escultor a quien más admira?
Históricamente es Miguel Angel. Y entre los escultores modernos, Alberto Giacometti. Yo le hice una exposición homenaje

 

 

CREDITOS A HOY