viernes, 25 de septiembre de 2020

 


“No se acepta CUC”, se lee en la puerta de una bodega en Cuba. Con el retorno del dólar a la economía de la isla, nadie quiere pesos cubanos convertibles. La demanda por el billete verde aumenta, pero adquirirlo es un lujo.

“Si tenemos 11 millones de habitantes, un millón (por ejemplo) puede comprar en dólares, ¿y los otros? Yo no tengo una familia en el extranjero” que envíe dinero, dice Aleskis Rodríguez, de 31 años, mientras hace fila para comprar café y pagarlo en CUC, en un mercado de La Habana que sí los recibe.

Sin turismo por la pandemia, retrasos en la reforma de su economía socialista y afectada por el endurecimiento del bloqueo de Estados Unidos, la isla precisa divisas para seguir funcionando.