miércoles, 23 de septiembre de 2020

 


Un clan de empresarios venezolanos, que en el pasado fueron privilegiados contratistas públicos durante las gestiones de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, se coló entre las tradicionales familias de República Dominicana que controlan el negocio turístico en ese país para impulsar un proyecto de 100 millones de dólares en uno de los destinos dorados del Caribe: Punta Cana, donde la industria de los resorts y los hoteles de lujo capta más de tres millones de turistas cada año.

El desarrollo que impulsan los excontratistas ligados al chavismo cuenta con cerca de 150.000 metros cuadrados que incluyen espacios corporativos, residenciales, hoteleros, de locales nocturnos, restaurantes, tiendas, gasolinera, un lago artificial y hasta un delfinario. Ha sido bautizado con un nombre que procura agregar un matiz cosmopolita a una marca: Downtown Punta Cana. Se localiza en un área que conecta el área con Bávaro, otro de los grandes polos turísticos dominicanos, a la orilla de una carretera en una zona que los locales llaman el Cruce del Coco Loco.