lunes, 31 de agosto de 2020

Con el objetivo de ofrecer destrezas para el manejo del estrés a nivel personal y familiar, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (Onusida) realizó la conferencia “Apoyo emocional y salud mental frente a los nuevos retos que demanda la COVID-19”, con la cual promueve la importancia de que la población cuente con herramientas que le permitan gestionar de manera adecuada las emociones.
Martha Arredondo, doctora especialista en psicología clínica y facilitadora de procesos de crecimiento y desarrollo humano, explicó que la pandemia COVID-19 puede resultar estresante y afectar la salud mental por el temor de las personas a enfermarse y a que sus seres queridos enfermen y mueran.
La profesional de la salud mental consideró que el miedo a ser afectados en el ámbito económico y laboral, sentirse poco capaz de cumplir las medidas para prevenir la enfermedad, mantenerse distanciados de familiares y amigos y el hecho de no saber hasta cuándo se extenderá la pandemia son factores que mantienen a la población en constante estrés, ansiedad e incertidumbre.
Expresó que, debido a que las generaciones actuales no habían vivido este tipo de situaciones, las personas están desesperadas, ya que la nueva realidad ha traído un drástico cambio de rutina a nivel individual, familiar y social.
A todo esto, indicó, se suma la preocupación por el inicio del año escolar, aumentando la ansiedad, lo cual tiene repercusión no solo a nivel emocional, sino también en el sistema inmunológico de las personas, razón por la que entiende que para estar saludable en medio de la COVID-19 es necesario aprender a manejar el estrés y la ansiedad.
“El temor y la angustia con respecto a una nueva enfermedad y lo que podría suceder puede generan emociones fuertes, puesto que damos por hecho que estamos bajo una amenaza auténtica y grave, por lo que el miedo se despierta para que podamos protegernos, siendo esta una respuesta normal de sobrevivencia”, reflexionó la profesional de la salud mental.
Expuso que el estrés se manifiesta, además, ante el dilema de la necesidad de continuar trabajando y la incertidumbre que conlleva la posibilidad de contraer la enfermedad al tener que exponerse, lo que resulta en desgaste físico, mental y emocional a causa de una respuesta inadecuada ante factores estresores.
Ante esta realidad, resaltó la importancia de enfrentar la situación desde un enfoque integral, tomando en cuenta los aspectos personal, físico, espiritual, económico y social, para lo cual es importante asumir una conducta basada en la resiliencia humana, es decir, desde esa capacidad que tiene una persona para superar las circunstancias traumáticas.
Para ello, dijo que es preciso tener presente que toda situación difícil conlleva un final, pero que, a la vez, se debe tomar responsabilidad personal y liderazgo, apoyando a los demás sin dejar de prestar atención al bienestar propio.
Expresó que, además, se debe priorizar la comunicación efectiva, no entrar en pánico, conocer sus fortalezas y debilidades y tener en cuenta el contexto en su totalidad.
Arredondo recomendó mantener las medidas de higiene y distanciamiento social; informarse de fuentes creíbles, mantener el auto-cuidado, limpiar y desinfectar las superficies expuestas y hacer planes para el futuro, poniéndose metas a corto, mediano y largo plazo.
Asimiso, recomendó conectarse con organizaciones comunitarias y de fe, hablar las preocupaciones con personas de confianza y mantener el cuidado personal.
En las palabras introductorias de la conferencia, realizada a través de webinar y Facebook Live, la directora de Onusida en el país, Bethania Betances, destacó que, debido a la magnitud y los efectos físicos, económicos y emocionales que la epidemia por COVID-19 está dejando en las personas de todo el mundo, la institución decidió realizar la actividad para ofrecer consejos sobre destrezas concretas que ayuden a mejorar la salud mental ante la realidad actual.
“Es una situación muy desafiante, porque muchas personas están muriendo o están enfermas en hospitales, mientras otras enfrentan situaciones económicas precarias y muchas tienen miedo acerca de lo que les depara el futuro y cómo podrán salir de esto”, señaló.