martes, 28 de julio de 2020

Las relaciones entre Pekín y Washington alcanzaron ayer, lunes, preocupantes máximos de deterioro, con el cierre del Consulado de EEUU en la ciudad de Chengdu, en respuesta a la clausura el jueves del chino en Houston, en una espiral a la que los expertos no ven salida hasta pasadas las elecciones norteamericanas.
Más de 35 años después de su apertura, la sede consular estadounidense en Chengdu, ciudad suroccidental y capital de la provincia de Sichuan, arriaba la enseña del país norteamericano a las 06.18 horas locales (22.18 GMT del domingo), en unas imágenes retransmitidas por la televisión estatal china CCTV.
Pocas horas después, a las 10.00 locales (02.00 GMT) la legación cerraba y funcionarios chinos tomaban posesión de las instalaciones, según confirmaba el Ministerio de Asuntos Exteriores, entre una nube de curiosos que se acercaron a presenciar el momento, mientras unos operarios cubrían el nombre del consulado en el muro exterior con una gran placa blanca.
Desde el domingo se había cortado el tráfico en los alrededores del Consulado y la Policía desplegó durante el fin de semana estrictas medidas de seguridad para prevenir incidentes.
La televisión estatal mostró también hoy imágenes de funcionarios estadounidenses abandonando el Consulado durante la noche protegidos por un cordón policial, y de grúas transportando contenedores y camiones de mudanza frente a su entrada principal.

Desde que el Ministerio de Exteriores anunció el cierre de la legación el pasado viernes y dio 72 horas a su personal para abandonarlo -el mismo plazo fijado por Washington en Houston- no se han producido incidentes reseñables, salvo el de una persona que entonó el sábado a sus puertas una canción nacionalista china y otra que hizo estallar petardos un día antes. Ayer varias personas se acercaron a hacerse fotos.

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