jueves, 16 de julio de 2020

La autoridades federales de Estados Unidos llevaron a cabo este jueves la segunda ejecución de un reo desde 2003, la de Wesley Purkey, un hombre de 68 años condenado por el secuestro y asesinato de una joven adolescente en 1998, después de recibir la autorización final del Tribunal Supremo.
Purkey llevaba en el corredor de la muerte desde 2003, cuando fue condenado por una corte federal por el secuestro y asesinato de Jennifer Long, una adolescente de 16 años, en el estado de Kansas en 1998.
Sin embargo, este preso se ha beneficiado estos años del paréntesis en las ejecuciones federales que habían llevado a cabo las diferentes Administraciones hasta la de Donald Trump, que reanudó esta semana la aplicación de la pena capital por parte de las autoridades federales, tras 17 años de parón, con la muerte de Daniel Lewis el martes.
Estaba previsto que la ejecución de Purkey fuera el miércoles, pero la jueza federal de Washington D.C. Tanya S. Chutkan la bloqueó, alegando que el reo sufría de demencia y otros problemas psiquiátricos y dejó la pelota en el tejado del Tribunal Supremo.
Finalmente el preso, que había sido condenado también por la muerte de una mujer de 80 años en 1998, recibió este jueves la inyección letal en Terre Haute (Indiana) después de que el Supremo autorizará su muerte a primera hora de la mañana por 5 votos a favor y 4 en contra.
La ejecución fue aprobada con los votos de todos los jueces, a excepción de Stephen Breyer, Sonia Sotomayor, Ruth Bader Ginsburg y Elena Kagan.
Antes de morir, Purkey dijo: 'Lamento profundamente el sufrimiento que he causado a la familia de Jennifer, lo siento mucho. Me arrepiento profundamente del dolor que he causado a mi hija, a la que amo muchísimo'.