lunes, 15 de junio de 2020

Acción Empresarial por la Educación (EDUCA) abogó en favor de que el cuatro por ciento, que se destina del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación dominicana, sea preservado bajo los principios institucionales que motivaron su razón de ser, especialmente porque el presupuesto proyectado para el cursante 2020 sufrirá una reducción que pudiera alcanzar hasta los RD$12,600 millones, a la luz de los efectos de la COVID-19 sobre la economía.
En ese tenor, la organización empresarial recordó que la estructura del gasto del Ministerio de Educación (MINERD) es sumamente rígida, aun cuando las formas de algunas de sus cuentas se contabilicen como gasto corriente o gastos de capital.
Subrayó que en plena pandemia, han surgido algunas voces que – a su juicio - de forma simplista piden que parte de los recursos administrados por el Ministerio de Educación se destinen a financiar la salud, los planes sociales, y las unidades microeconómicas más afectadas por la COVID-19.
“Todos estamos conscientes del impacto que está teniendo sobre la economía la pandemia, y de por sí tendrá un efecto directo en la asignación preliminar del presupuesto del Minerd, y en la proporción en que la enfermedad permanece y se extienden las medidas de excepción el constreñimiento se profundiza, de ahí que el mandato debe ser apegarse a los principios y proteger la educación”, asevera Educa.
Los señalamientos de la organización, representante del sector empresarial en materia educativa, son recogidos en la Nota de Trabajo No. 41: Blindar a la educación - parte I- ante los falsos dilemas, puesto a circular recientemente bajo la autoría de Darwin Caraballo, director ejecutivo de Educa.
En el documento de análisis, se plantea a modo de recordatorio que el promedio de gasto de personal docente y no docente, administrativo, y jubilaciones y pensiones en los ejercicios de 2018 y 2019, ascendió a 2.75 por ciento del PIB, en tanto el renglón de alimentación escolar consumió en promedio en dicho período otros 0.64 por ciento.
Mientras que los servicios básicos de centros educativos, regionales y distritos consumieron 0.1 por ciento, cuentas que -precisa- representan gastos fijos, y por tanto rígidos en promedio de 3.3 por ciento del PIB.
“A la luz de esta observación, nos damos cuenta que el restante 0.7 se utiliza para financiar el presupuesto estratégico y operativo de las instancias esencialmente pedagógicas, incluyendo la protección y atención integral a la primera infancia, con 0.09 por ciento, mientras que los textos escolares asumen el 0.01 por ciento del PIB”, apunta.
Y añade: “Y cuando nos situamos en el rango de las transferencias a distritos, regionales, centros públicos y cogestionados, e instituciones de la sociedad civil que prestan servicios al sistema, vemos que consumen otro 0.1 por ciento, llegando a la rígida cifra del 3.53 por ciento, en promedio, para los dos últimos ejercicios fiscales, evidenciando a la vez que una cifra próxima al 0.3 por ciento del PIB se reservó, en promedio, para honrar los compromisos derivados del programa de obras escolares y otros bienes de capital”.
En la publicación, el director ejecutivo de Educa reconoce que las necesidades son múltiples, y que luego de más de una década de bonanza y crecimiento sostenido de la economía, la retracción del PIB será una realidad cada vez más difícil de evitar. “No obstante, el simple hecho de transferir recursos de uno a otro sector no contribuirá a resolver el problema sanitario, más bien muy probablemente contribuirá a agravarlo”, acota.
“Indudablemente que son momentos regidos por la incertidumbre, por las dudas y las confusiones, por tanto la consigna es defender los recursos educativos como una trinchera frente a falsos dilemas, a graves diagnósticos y a los males endémicos y académicos, defenderlos como una certidumbre al igual que la alegría”, plantea Caraballo.