lunes, 22 de junio de 2020

Wake Sharp pudo ver a su familia el Día del Padre... verlos, pero no abrazarlos, ni besarlos, ni siquiera estrechar su mano.
Debido a los terribles estragos que ha causado el coronavirus en los residentes de casas para ancianos y otras instituciones, el veterano de la Armada de 93 años de edad y sus seres queridos tuvieron que mantenerse en lados opuestos de una barrera de plexiglas y hablar por un teléfono en el asilo a las afueras de San Francisco en el que vive.
“¡Es mejor que nada!”, comentó. “Realmente lo disfruto”.
Papás que residen en asilos en todo el país celebraron el Día del Padre el domingo a una distancia obligada de sus familiares. Algunas familias se comunicaron por videollamadas; otras utilizaron las redes sociales para enviar sus buenos deseos.

CREDITOS A DIARIO LIBRE