viernes, 7 de febrero de 2020

La inclusión social y el acceso efectivo a todos los derechos humanos de las personas LGBTI, especialmente las personas trans sigue siendo materia pendiente en República Dominicana. Gobiernos, sociedad civil, academia, empresas y todos los sectores están llamados a incluir a esta parte de la población en los planes, programas y políticas públicas de desarrollo y otros espacios como el arte, para promover una cultura de inclusión y respeto de los derechos humanos.
“Cada día en diferentes sociedades las personas trans están ocupando espacios públicos como el teatro, contribuyendo a sus países y empoderándose, a pesar del estigma, la discriminación y los estereotipos asociados a su identidad de género, ellas siguen resistiendo, cambiando la narrativa y expresándose, porque sus historias y vidas importan”, Cristhian Jiménez, asistente técnico Proyecto Ser LGBTI en El Caribe.
En el teatro, una de las funciones del monólogo es exteriorizar el mundo interior de un personaje, revelando sus pensamientos ideas y emociones en primera persona, en voz alta y sin interlocutor. Este género teatral sirvió para que 20 personas trans, tras recibir una formación en teatro, pudieran expresarse en una puesta en escena en el Centro Cultural Narciso González el pasado 6 de diciembre de 2019.
“Como era el inicio, lo más pedagógico fue empezar con monólogos en los que las personas trans se interpretaran y no que otras hablaran por ellas, como suele suceder en el teatro y aprovechar la oportunidad de que el público conociera cuáles son sus demandas, sus derechos y sus sueños en sus propias voces. El hecho de que esta población haya incursionado en el teatro es un acto político y de inclusión. Es un gran logro”, según Isabel Spencer teatrista, activista y facilitadora de esta formación en el marco del proyecto Ser LGBTI en El Caribe y la campaña Libres e Iguales.
Spencer, también es parte de la población LGBTI y considera que esta experiencia fue de crecimiento mutuo. “Me siento feliz como persona. Me dieron permiso de entrar no para colonizar su espacio, sino más bien para reconocerme… Yo también he sufrido discriminación. Soy negra, lesbiana, isleña… De ahí nuestra lucha empática”.
Xander Figueroa, hombre trans, estudiante de derecho, 33 años.