jueves, 16 de enero de 2020

El presidente ruso, Vladímir Putin, provocó ayer la dimisión en pleno del Gobierno al anunciar una reforma política que otorgará mayores poderes al Parlamento y abre la operación sucesión en el Kremlin.
“A día de hoy, en nuestra sociedad hay una clara demanda de cambio”, afirmó Putin durante su discurso anual sobre el estado de la nación.
Minutos después, el primer ministro, Dmitri Medvédev, el fiel escudero de Putin desde hace veinte años, anunciaba la dimisión del Gobierno en pleno, y el presidente presentaba seguidamente a un desconocido tecnócrata, Mijaíl Mishustin, como su sustituto. Después de 20 años en el Kremlin marcados especialmente en los últimos años por la involución democrática, Putin propuso introducir una serie de enmiendas a la Constitución que deberán ser validadas por los rusos en un referéndum. Al dirigirse a ambas cámaras del Parlamento en el principal centro de exposiciones del país (Manezh, diseñado por el español Agustín de Betancourt), Putin propuso que a partir de ahora la Duma vote la candidatura del primer ministro, cuando hasta ahora se limitaba a dar el visto bueno.
La reforma política fue muy bien recibida tanto por los principales poderes del Estado, incluido la Duma o Cámara Baja y el Senado, como por los principales líderes políticos leales al Kremlin.