jueves, 9 de enero de 2020

Un accidente de avión causó el miércoles la muerte de los 176 pasajeros y tripulantes que viajaban a bordo del aparato de la aerolínea ucraniana UIA que se estrelló al sur de Teherán al poco de despegar con destino a Kiev.
El Boeing 737, que salió del aeropuerto internacional Iman Jomeiní, “desapareció tras cinco minutos de vuelo del radar”, explicó la Organización de la Aviación Civil de Irán, que precisó que viajaban 167 pasajeros y 9 tripulantes.
Desde Irán apuntaron a que el siniestro se debió a problemas técnicos aunque matizaron que hay que esperar a la lectura de las cajas negras, mientras que el Gobierno de Kiev mantuvo cautela ante las causas y pidió evitar especulaciones.
Los restos de personas a bordo quedaron dispersos junto a los escombros del avión sobre terreno deportivo al sur de Teherán, adonde se desplazaron de inmediato equipos rescate.
Unos 300 efectivos de la Media Luna Roja recogieron entre los escombros zapatos, bolsos y peluches de los fallecidos, al tiempo que empaquetaron los restos de los cuerpos para enviarlos a la Medina Forense.
El director de la Media Luna Roja de la provincia de Teherán, Shahin Fathí, explicó que “solo había unos pocos cadáveres medio intactos, el resto estaban completamente destrozados”.
Según la lista publicada por la Organización de la Aviación Civil, en el vuelo viajaban 147 iraníes, 12 afganos, 4 suecos, 2 canadienses y 11 ucranianos, incluidos los 9 tripulantes.
Estos datos no coinciden con los anunciados por el ministro de Exteriores ucraniano, Vadim Pristaiko, que entre las víctimas del siniestro hay 82 iraníes, 63 canadienses, 11 ucranianos, 10 suecos, 4 afganos, 3 alemanes y 3 británicos.