sábado, 28 de diciembre de 2019

Para enero y febrero, en los que empieza la segunda legislatura, se anticipa un tiempo de escasa actividad en el Congreso Nacional, debido a que los senadores y diputados estarán inmersos en sus propias campañas reeleccionistas en busca de posiciones de elección popular más elevadas o en dar apoyo a otros candidatos de sus partidos políticos.
El esquema de trabajo congresual esperado para el próximo año se comenzó a visualizar a mediados de este año, cuando los partidos políticos se centraron en la organización de sus elecciones primarias y los procesos de alianzas, de cara a las elecciones del 2020 y a las primarias simultáneas que en octubre de este año celebraron los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Moderno (PRM).
El ausentismo de senadores y de diputados que intentaron reelegirse o conquistar otras plazas, fue notorio en sus cámaras.
Los diputados que fueron en busca de repetir en sus curules, dentro o en exterior, tuvieron poca presencia en su órgano legislativo, al igual que los que aspiraron a senadurías o a alcaldías. La misma postura asumieron los senadores que procuraron volver a posicionarse como tales, desatando enfrentamientos a lo interno de los partidos, debido a que los legisladores cuentan con recursos económicos y cuadros dirigenciales que no tienen sus competidores.
En el caso del Senado de la República, varios legisladores del oficialista PLD no lograron retener sus representaciones, al ser desplazados por competidores más fuertes, muchas veces con apoyo del Gobierno.
Entre los diputados, cuya matrícula es de 190 legisladores, alrededor del 50 por ciento trató de reelegirse y un 40 por ciento buscó candidaturas al Senado o como alcaldes, lo que en la actualidad mantiene ocupados a quienes ganaron candidaturas para el certamen electoral de 2020, ya que desde el 1 de enero próximo tendrán que salir a las calles a conquistar el voto de los ciudadanos.
Así, las cámaras alta y baja enfrentan en 2020 uno de sus períodos a lo “España Boba”, en la que senadores y diputados pierden el interés en sus tareas de legislar, representar y fiscalizar, para centrarse en la búsqueda del poder político y el triunfo electoral.
Se recuerda que durante los meses de mayo, junio y julio, el Congreso Nacional atravesó por una inusual merma de sus labores, en la que los legisladores opositores al Gobierno, como el PRM y los peledeístas que estaban descontentos con su partido, provocaron la suspensión de varias sesiones, para impedir que se intentara modificar la Constitución de la República.
Política electoral impuesta a la labor legislativa
Desde el pasado 8 de noviembre cuando la Junta Central Electoral (JCE) realizó la audiencia con los partidos políticos para la proclama que abrió el proceso electoral para las elecciones ordinarias generales municipales del 16 de febrero de 2020, se elevó en el Congreso Nacional el activismo político. Los senadores y diputados también se enrolan en los recorridos que sus candidatos presidenciales efectúan en las provincias y municipios, en los que algunos son sus jefes de campaña.