viernes, 11 de octubre de 2019

La toponimia es la parte de la geografía que estudia el origen y significación de los nombres propios de lugares. Esos lugares pueden ser islas, montañas, ríos, pueblos y otros accidentes geográficos. Al estudiar sus historias se analizan los nombres originales y los que se les pusieron después por los conquistadores, colonizadores y pobladores.

Los nombres de lugares nos dicen mucho de su pasado y deben conservarse, pero nuestro país es muy dado a cambiarlos, como veremos. Por ejemplo, nuestra ciudad capital tuvo por primer nombre Nueva Isabela, para pasar a Santo Domingo. Varios siglos después y por 30 años se llamó Ciudad Trujillo, retornando a Santo Domingo en 1961 y en la Constitución de la República, desde 1966 el de Santo Domingo de Guzmán. Otros pueblos del país han visto cambiados sus nombres originales, como son los casos de Guaraguanó que pasó a llamarse Monción. Blanco por el de Luperón, El Jovero por Miches, Bajabonico por Imbert, Las Damas por Duvergé, Juana Méndez por Salcedo, Almacén del Yuna por Villa Riva, Joba por el de Gaspar Hernández, Las Cañitas por Sánchez y Sabaneta por Santiago Rodríguez, para solo citar algunos. Se ha querido honrar a próceres y héroes, pero se eliminaron nombres primitivos del taino y del español, lo que es una lástima, pues son nombres que recuerdan nuestra historia. Hay nombres tainos que aún perduran como Higüey, Maguana, Seibo, Macorís, Jarabacoa, Jánico, Bonao, etc. Y los que le pusieron los colonizadores españoles también como Santiago, La Vega, Puerto Plata, Montecristi y varios más.

Entrando al tema de este artículo, los que viajamos desde la capital hacia el Cibao, pasamos necesariamente por ese conglomerado humano que lleva el nombre actual de PEDRO BRAND. De un pequeño poblado al borde de la vieja carretera Duarte, se ha transformado un pueblo grande y moderno, cruzado por una gran autopista y con una población de unos 75,000 habitantes según el censo del 2010, pero que ahora debe pasar de los 100,000 Tiene sus autoridades propias desde el año 2015, cuando fue erigido como un Municipio de la Provincia de Santo Domingo.

En el portal de Internet del Ayuntamiento de ese Municipio aparecen estos interesantes datos:
“La fundación del municipio se remonta a los albores del siglo XIX, con la inmigración del minero californiano Peter Dorsey Brand, que junto a otros compatriotas estadounidenses se radicó en la zona, atraído por yacimientos auríferos que había en las márgenes de los ríos Haina e Isabela, que atraviesan la comunidad, el primero al suroeste y el segundo al noreste Este inmigrante californiano logró adquirir gran parte del territorio que conforma lo que hoy se conoce como Los Corozos, convirtiéndolo en una gran finca que bautizó con su nombre. Como convirtió parte de esa tierra en cocotero, los lugareños comenzaron a llamar esa posesión como El Coco de Pedro Brand.”

Estos datos parecen convencernos de que el nombre del pueblo es en efecto Pedro Brand, aunque en esa explicación no aparecen los datos históricos que lo sustentan, pero de alguna parte los sacarían los munícipes. Datos de esta naturaleza deben ser soportados por pruebas documentales de carácter histórico para que sean creíbles.
Resulta, sin embargo, que en documentos antiguos ese paraje aparece con el nombre de Pedro Bran. Así vemos que, en el año 1720, el Gobernador del pueblo de Los Minas, informaba al Gobernador de la colonia española, que había ordenado a los “capitanes de negros” Pedro Bran y Antonio del Rosario a recoger a todos los esclavos fugitivos que habían huido de la colonia francesa de Saint Domingue, y se habían establecido en el poblado de San Lorenzo de los Negros Minas, cerca de la capital Santo Domingo. Este dato lo sacamos de un trabajo del historiador Amadeo Julián que aparece en la revista Clío No. 195, página 57. Esa revista es el órgano de la Academia Dominicana de la Historia.
Haciendo un paréntesis, debemos consignar que los negros traídos como esclavos desde África en los años de la colonización española eran de diferentes etnias, es decir, de grupos humanos con afinidades raciales, lingüísticas y culturales diferentes. Podemos mencionar Mina, Jolofe, Bran, Mandinga, Angola, Arará, Bámbara, Biafra, Carabalí, Congo, Fala, Locumí y otras. Vemos aun otros dos poblados dominicanos que conservan esos nombres, Mina y Mandinga que indican que en esos parajes se asentaron personas de esos lugares africanos. Bran aparece también.
En el año 1907 salió una importante obra “La República Dominicana, Directorio y Guía General” de Eugenio Dechamps, en la cual, entre los parajes de la Provincia de Santo Domingo, aparece “Pedro Bran” y se mencionan sus principales hombres, en los que se destacan los apellidos Dicen y Pereira.
Tres años después de ese dato, tenemos otro y es que en el año 1910 el Gobierno de Ramón Cáceres le otorgó a un extranjero llamado Ely Dorsey el derecho de explotar una supuesta mina de oro en Pedro Bran, según aparece en la Gaceta Oficial No. 2152. ¿Sería ese Dorsey el mismo que se menciona en los datos que nos ofrece el ayuntamiento? Muy probablemente, aquí hay, pues, una conexión interesante. Vemos que seguía la creencia de que en la región había minas de oro. Y el nombre seguía siendo Bran. Pero es evidente que no apareció oro pues se hubiera sabido de inmediato.
La concesión, cuando se venció no fue renovada. Pero vemos que el señor es de apellido Dorsey no Brand, por lo que se puede especular que no dio su nombre al pueblo, sino que se asentó en el mismo y que por ser norteamericano se inglesó el nombre de pueblo.
La región alrededor del rio Haina había sido famosa por el oro que aparecía en sus arenas y por muchos años al principio del periodo colonial hubo minas en la misma y se fundaron fortalezas y pueblos para organizar la búsqueda de ese precioso metal El Bonao y La Buenaventura fueron dos de esos pueblos, el primero siguió con vida hasta hoy, pero el segundo fue abandonado y desapareció de la historia. 

El nombre de Bran siguió usándose. Vemos la Ley No. 985 del año 1928, cuyo artículo 1. Dice: “Las secciones de la Común de Santo Domingo denominadas Pedro Bran y Santa Rosa, se declaran Zonas Agrícolas”

Eso implicaba que no podían dejarse sueltos animales en esos lugares, pues perjudicaban a la agricultura, señal que en las mismas había ya sembrados importantes que era necesario proteger.
Años más tardes, en el año 1944, el historiador Vicente Tolentino Rojas, en su obra “Historia de la División Territorial, “al mencionar las secciones que tenía el Distrito Nacional, indica una de ellas con el nombre de Pedro Bran.
Recientemente, sin embargo, el nombre Bran ha ido desapareciendo y sustituido por Brand. En los censos oficiales del país, Pedro Brand aparece por primera vez, y en el del año 2002 con 22, 695 habitantes. Y vimos como ha ido creciendo. Tenemos entonces dos nombres para este pueblo y municipio. Antiguamente se llamaba Pedro Bran; por lo menos hasta 1944, para luego aparecer con el de Pedro Brand.

Otro dato interesante es que vemos en la guía telefónica de la ciudad capital, aparecen los dos apellidos, Bran y Brand.
¿Cuál será el verdadero nombre? ¿Lo será el del antiguo esclavo Pedro Bran, que ya como hombre libre pasó a ser capitán encargado de capturar a los fugitivos en el siglo XVIII, o el del norteamericano Peter Dorsey Brand que en el siglo XIX y buscando minas de oro se asentó con su familia en el paraje que hoy lleva su nombre?
Los documentos y datos más antiguos usan Bran, pero a partir de mediados de siglo XX se agrega la D para que sea Brand, un apellido de evidente origen inglés.
Sería interesante que todo esto se analizara con detenimiento y se indague con mayor profundidad por las autoridades de ese Municipio y por historiadores dominicanos, pues documentos hay abundantes en los archivos del país y en el extranjero. Ahora, gracias al internet, son fáciles de encontrar y estudiar.