jueves, 5 de septiembre de 2019

La lucha contra el narcotráfico es una prioridad para la administración de Donald Trump en los Estados Unidos, asegura Robin Bernstein, embajadora norteamericana con un año en República Dominicana. Y esa prioridad de combate se manifiesta en la colaboración de sus agencias de seguridad, y de la embajada norteamericana en el país, para el desmantelamiento de redes de tráfico de narcóticos entre Sudamérica, el Caribe y Estados Unidos.
Y su tesis es tan simple como esto: “El narcotráfico está afectando a los dos países”, dice Bernstein. “Está matando norteamericanos y dominicanos y debemos trabajar unidos para enfrentarlo”, agrega.
El pasado mes de julio las autoridades norteamericanas pidieron en extradición a cinco dominicanos vinculados a redes de tráfico de narcóticos hacia los Estados Unidos. Cuatro de ellos están bajo custodia de las autoridades dominicanas pero hay una que sigue en libertad: César Emilio Peralta, “El Abusador”, “la cabeza de la culebra”, como le define la embajadora estadounidense.
Bernstein señala el apresamiento de dos coroneles de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), acusados de alertar a Peralta para que se escapara, revelado el martes por el vespertino El Nacional y luego negado por las autoridades dominicanas, como parte del trabajo conjunto que debe involucrar a la prensa, organizaciones no gubernamentales y al gobierno para frenar al narcotráfico.
“La corrupción es endémica en el sistema”, advierte. “Esto hay que combatirlo juntos”, apunta.
Bernstein enfatiza en la necesidad de entender que este es un problema que no surgió ayer, y que no se resolverá mañana mismo, que se trata de un tema de lucha y combate a largo plazo donde todos los miembros de la sociedad deben coadyuvar.
El caso César “El Abusador” y su escape ante más de 50 allanamientos, y más de 500 individuos de las fuerzas públicas, ha concentrado la atención de los dominicanos que por más de dos semanas han estado esperando su detención. En medio de toda esa espera, y del involucramiento de 18 personas en su supuesta red, ha surgido de manera recurrente el comentario de que Peralta está dentro de un proceso de negociación para entregarse a la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA).
La embajadora Bernstein dijo al LISTÍN que se trata de una operación delicada y que el estado de las investigaciones ahora mismo es muy delicado. “No quiero comprometer la investigación”, dijo. “No quiero comentar hasta que esta persona no sea traída ante la justicia”.
La embajadora norteamericana visitó nuestras instalaciones para participar del Desayuno del LISTÍN a un año y pocos días de su llegada a República Dominicana como cabeza de la legación diplomática norteamericana.
Esa lucha contra el narcotráfico de la administración Trump entra dentro del plan de la embajadora de colaborar para la seguridad de los ciudadanos dominicanos, mirando la preocupación de las personas de no poder ir con tranquilidad a sus puestos de trabajo, o poder ir a centros de diversión nocturnos sin el temor de ser robados o asaltados.
Y dentro de esa necesidad de seguridad surge el nombre de Anibel González, la mujer asesinada la noche del viernes pasado por su expareja, Yasmil Oscar Fernández Estévez, quien se encontraba en reclusión penitenciaria y quedó en libertad ante un acuerdo mostrenco que hoy es investigado por las autoridades nacionales.
APROBAR LEY
Extinción de Dominio

Robin Bernstein exhortó a la aprobación del proyecto de Ley de Extinción de Dominio que cursa en el Senado de la República, y que ayudaría en la lucha a largo plazo contra el crimen organizado en República Dominicana.
“Si realmente ustedes quieren parar parte de la corrupción en este país, yo les exhorto a que apoyen el proyecto de legislación de extinción de dominio”, dijo Bernstein durante la conversación en el Listín.
Su tesis es que de esa manera se podrá luchar con mayor amplitud en contra quienes se dedican a narcotráfico, al tráfico de personas y de armas, quitándoles los bienes que adquirieron de forma ilícita, de manera que tras cumplir condenas no puedan disfrutar los beneficios de su dinero ilícito.