lunes, 23 de septiembre de 2019

Con giros aéreos, hazañas de equilibrio y un sinfín de trucos acrobáticos en su bolsillo, Oliver de la Rosa es un joven dominicano que deslumbrar a los peatones de la Gran Manzana con sus acrobacias urbanas.
De la Rosa aprendió gimnasia en República Dominicana como una forma de evitar problemas cuando era adolescente, centrándose únicamente en esta disciplina en lugar de pasar tiempo en las calles, según cuenta a la cadena Pix11.
“A veces, cuando los niños crecen en la calle, no saben qué hacer, no todo sale bien. Pero, cuando tienen algo que hacer, algo positivo, no negativo, pueden aprender a hacerlo y divertirse ”, dijo.
Fue en 2016 que el joven de 21 años dejó su hogar y emigró a los Estados Unidos en busca de un mejor porvenir, y desde entonces vive únicamente de su arte, dando espectáculos improvisados en las calles de Nueva York.
"No tuve trabajo aquí por años y todavía no tengo un trabajo estable. Pero actuó en la calle y así es como me gano la vida. Prefiero ser pobre y feliz, que rico y deprimido. La mejor manera de ganar dinero es cuando haces algo que realmente te gusta hacer porque va a ser natural y la gente te apreciará a ti y a tu trabajo ", explica.
Y es ese mismo amor por la disciplina que lleva al joven a dedicar su tiempo libre a entrenar a aspirantes a gimnastas en Harlem como voluntario de la fundación Wendy Hilliard Gymnastics, una organización sin fines de lucro que ofrece gimnasia gratuita y de bajo costo a los jóvenes de ese la ciudad de Nueva York.
"Este es un deporte realmente costoso porque es un deporte difícil y no todos tienen el dinero para hacerlo. Pero creo que si la gente lo quiere, se lo merece. Es un deporte realmente hermoso que te mantiene en esa forma positiva", puntualiza.