sábado, 31 de agosto de 2019

Cada vez se reafirma que Gonzalo Castillo, el exitoso ministro de Obras Públicas de los dos últimos gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, es el destinado a conseguir la nominación como candidato presidencial del llamado danilismo.
Castillo, el último en salir a la lidia interna entre los partidarios o antiguos funcionarios del régimen del presidente Medina, al parecer está sólido en primer lugar en las encuestas internas que tiene el sector que sigue al Presidente.
Su eventual triunfo sobre un puñadito de aspirantes a ser escogido para enfrentar al expresidente Leonel Fernández, no lo habría impuesto el Palacio sino las encuestas que encontraron flojas a las otras aspiraciones.
De los seis principales aspirantes: Reinaldo Pared Pérez, Carlos Amarante Baret, Francisco Domínguez Brito, Andrés Navarro, Temístocles Montás y Radhamés Segura, ninguno al parecer ha dejado satisfecho a la dirección danilista, según las encuestas.
Amarante Baret, exministro de Educación abandonó la lidia el jueves por la tarde durante una comparecencia lacrimosa por televisión. Denunció la existencia de “poderes influyentes” y desigualdades internas en el seno del PLD.
La salida de Amarante Baret sorprendió hasta a partidarios cercanos, gente que lo ha seguido desde los puestos que ha ocupado y muchos otros. Sus encuestas, la falta de recursos para una campaña larga y la sinceridad de su peso específico habrían contado.
Muchos observadores políticos y entendidos creyeron que, antes que Amarante Baret, dejarían la lucha Montás y Radhamés Segura; el primero, un contradictor a ultranza que como ministro parecía clamar por las reformas fiscales, y el segundo, un anodino.
Llevar a la candidatura presidencial a Montás, involucrado en el caso de ODEBRECHT era algo impensable. Su tenacidad comparada únicamente con la del expresidente Fernández es digna de estudio. En San Cristóbal no tiene el apoyo completo de toda su familia.
Por esa tenacidad quizá Montás sea el último que abandone la campaña de los seis citados, aunque las diversas encuestas lo sitúan en la cola de la lista. Atacó con fiereza al doctor Fernández, en busca de méritos para ser escogido.
Hay otros candidatos menores como Melanio Paredes, exministro de Educación, en momentos en los cuales menudearon los escándalos, y Manuel Crespo, antiguo ministro de la Juventud quien no tiene un arraigo en las bases partidarias.
Pared, Domínguez, Navarro
Reinaldo Pared Pérez, presidente del Senado desde tiempos inmemoriales, ha sido un político obstinado. El puesto le ha granjeado posibilidades para favorecer a gente de la base. Sus estrategas no le han dicho que mire a San Carlos, su barrio natal.
Quizá él pudo luchar para que centenares de dueños de casas en muy mal estado que le compraron al Consejo Administrativo del Distrito Nacional, actual Alcaldía, redimieran sus deudas por las cuales pagan 10, 15 y 20 pesos, o recibieran sus títulos, lo que habría provocado una reforma inmobiliaria.
Sus enemigos lo apostrofan como “pechito”, una figura siempre atildada, especie de obra caribeña de René Lalique, con su indispensable pisacorbata, atuendo del cual es quizá el único usuario como fiel a la moda antigua de la capital. En el momento álgido de ODEBRECHT, dijo que había pasado por el lodo sin ensuciarse.
Pared Pérez es una figura adherida al parnaso peledeísta solamente comparada con Euclides Gutiérrez Féliz, el único vigente de los nombrados por Trujillo, y Monchy Fadul, un especie de santa santórum, dominador del juego y voz prepotente del comité político.
Domínguez Brito hizo su fama como fiscal en el Distrito y Procurador general de la República. Ni por asomo se le ha vinculado a los actos de corrupción. Al parecer manejó las dos posiciones con austeridad y templanza por lo que parece el mejor valorado de los seis.
Catolicón por antonomasia, Domínguez Brito tendría la bendición de la poderosa Iglesia Católica, al parecer sin opciones, si para las elecciones del 2020 se presentara otro peledeísta frente a Luis Abinader, favorito del Partido Revolucionario Moderno, PRM.
Navarro es un reconocido profesor universitario de arquitectura, de quien sus antiguos alumnos hablan bien. Nadie sabe cómo llegó a ministro de Relaciones Exteriores sin ningún conocimiento en la materia. Lo acusaron de botarate por las costosas transformaciones en la edificación de la Cancillería.
Gonzalo Castillo
El exministro de Obras Públicas Gonzalo Castillo parece el mejor visto por el Palacio. Cuando se discutía el tema de la imposibilidad del presidente Medina por el tema de la modificación constitucional, los seis mencionados fueron alentados a lanzarse al ruedo.
Se dice que las encuestas fueron desfavorables y ahí surgieron los nombres de Castillo y de Francisco Javier García, quien no aceptó el reto. Castillo, formidable ministro de Obras Públicas lo pensó durante dos días al término de los cuales se mostró dispuesto.
La campaña de Castillo se basa en lo que hizo como ministro de Obras Públicas y en la obra que en materia de construcción de hospitales, escuelas, carreteras y caminos vecinales, así como súper vías prometió el presidente Medina al tomar posesión.
Obras Públicas ha sido un auxiliar de la Policía, ha ayudado el tránsito, ha bacheado y limpiado las calles, dando la mano a la Alcaldía del Distrito Nacional y ha limpiado puentes, elevados y soterrados. Enfrentarse a Fernández, si fuera el caso, le daría menudo para responder.
Estrategas de Castillo esperan que, como las encuestas señalan, él es quien al final tendrá la mayor consideración de la base del PLD y podrá recibir el endoso del Presidente. Quienes discuten su situación dicen que traspasar el apoyo que tiene el gobernante no es fácil.
Castillo también parece el más obstinado para enfrentar la intención del expresidente Fernández de ganar la convención abierta del PLD a comienzos de octubre. En un caso extraño, el opositor Abinader, quien pudiera ser su contrincante, lo prefiere por la alegada alta tasa de rechazo del tres veces Presidente de la República.