jueves, 12 de julio de 2018

INTERNACIONAL

El mérito de Croacia, además, es grande. Fue uno de los equipos que mejor fútbol ofreció en la primera fase (con una histórica victoria por 3-0 ante la Argentina de Messi) y a partir de octavos ha necesitado más que nadie para avanzar.

MOSCÚ, Rusia. Francia y Croacia, dos seleccionados con grandes jugadores, lucharán el domingo en el estadio Luzhniki de Moscú por el título en una final inesperada del Mundial de Rusia-2018.

Un gol de Mario Mandzukic en la prórroga dio a los croatas el triunfo ante Inglaterra por 2-1, la noche del miércoles en Moscú, y clasificó a la selección balcánica a la primera final de su corta historia.

Croacia, uno de los países que nacieron tras la desintegración de Yugoslavia después de la desaparición del Bloque del Este a comienzos de los años 1990 y cuya población apenas supera los cuatro millones de habitantes, ya pisó por primera vez el podio mundialista en 1998.

Entonces acabó en el tercer puesto, con una primera gran generación de jugadores formada por Davor Suker, Zvonimir Boban, Robert Jarni o Robert Prosinecki, después de haber perdido en semifinales ante Francia (2-1), curiosamente el equipo con el que se jugará el título el domingo.

Pese a ser tierra de deportistas (los croatas siempre han brillado sobre todo en los deportes de equipo como el básquetbol, balonmano o waterpolo), la clasificación de la ‘Vatreni’ (que se puede traducir como ‘fuego’) es una de las grandes sorpresas que dejará Rusia-2018.

No porque el seleccionador Zlatko Dalic no cuente con un plantel imponente con Luka Modric, Ivan Rakitic, Mario Mandzukic, Ivan Perisic, Marcelo Brozovic o Danijel Subasic, sino porque a las finales siempre se espera que lleguen los clásicos como Brasil, Alemania, Argentina o España, todos ellos eliminados prematuramente.
 
 
DIARIO LIBRE

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