sábado, 23 de junio de 2018

INTERNACIONAL
SANTO DOMINGO. La migración fue el foco internacional esta semana que finaliza y no solo en la frontera de Estados Unidos con México, donde se aplica desde hace semanas una política de no tolerancia a los indocumentados, separando a los menores de edad de sus padres; sino también en una Europa en la que la entrada de inmigrantes a través del mar Mediterráneo enfrenta a sus líderes ante la política migratoria.

Hasta ayer el futuro de unos 2,300 niños y niñas separados de sus padres al cruzar como indocumentados las frontera de México hacía Estados Unidos se planteaba incierta.

Por un lado porque la gran cantidad y los desplazamientos de esos menores a diferentes estados ha complicado al tarea de las organizaciones y sus abogados que trabajan a favor de los inmigrantes en reunirlos con sus padres, además de las confusiones en datos, y por otro lado, y quizás el punto más complicado, es que el decreto del presidente Donald Trump, en que dispone la no separación de las familias indocumentadas –que firmó el jueves frente a las fuertes críticas-, plantea otro problema: mantener a los menores de edad detenidos por un período más largo que el pactado por un acuerdo que data de la década de 1990.

El acuerdo Flores, producto de un litigio emprendido por dos organizaciones humanitarias, establece que las autoridades no pueden retener a menores de edad inmigrantes por más de 20 días, y además deben estar detenidos en las condiciones menos restrictivas posibles.

“El presidente no puede ignorar el acuerdo”, dijo a la agencia Efe Bill Hing, profesor de derecho de la Universidad de San Francisco y director de la Clínica de Defensa de Inmigración y Deportación de la escuela.

Ante esto, ayer varios abogados presentaron en una corte de Los Ángeles una moción en contra de la petición de la Administración Trump de modificar el pacto para así mantener a las familias detenidas. “Si el Gobierno insiste en mantener detenidos a los padres con los niños, entonces tendrá que garantizar que las familias estén en lugares que se adecúen a las exigencias del acuerdo”, resaltó Holly Cooper, directora de la Clínica de Inmigración de la Universidad de California Davis.

Mientras esta batalla legal se lleva a cabo, se reporta el caos en los centros de detención de indocumentados en la frontera con los menores de edad.

De acuerdo a la agencia AFP, los abogados migratorios aseguran que el gobierno no tiene planes para reunificar a los niños con sus padres y que trabajan como “detectives privados” en una tarea que comparan con hallar una aguja en un pajar.

“En el terreno hay mucha confusión e instrucciones e información contradictoria, incluso de la parte de actores del gobierno”, dijo a la AFP Michelle Brané, directora de derechos de los inmigrantes en la Comisión de Mujeres Refugiadas.

El panorama en la Unión Europea ante la migración también generó fricciones desde la situación del buque humanitario Aquarius, que rescató a más de 600 inmigrantes en aguas del mar Mediterráneo cuya entrada fue rechazada por Italia y Malta, pero recibidos por España, quien desde hace menos de un mes tiene como jefe de gobierno al socialista Pedro Sánchez.

El tema ha creado conflictos en el gobierno de la alemana Angela Merkel, que enfrenta la posición contra los inmigrantes de sus socios en el gobierno, los derechistas de la Unión Social Cristiana, quienes piden el cierre de las fronteras.

Pero a pesar de las advertencias de esta facción del gobierno alemán, y de los gobiernos como el de Italia y Austria, que han pedido mayores limitaciones más seguridad en sus fronteras para evitar la entrada de migrantes desde África, el representante en Grecia de ACNUR, Philippe Leclerc, afirmó que Europa no está desbordada por refugiados, como plantean algunos países, y destacó que de los centenares de miles de personas que abandonan forzosamente sus hogares una ínfima minoría llega a las puertas europeas.

A modo de ejemplo, de acuerdo con la agencia EFE, señaló que el número que ha acogido Líbano “correspondería a 20 millones de refugiados en Francia”, y recordó que “el 90 % de las personas forzosamente desplazadas se quedan en su propio país o en los vecinos”.
 
 
DIARIO LIBRE

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